lunes, 11 de julio de 2011

Navidad en las trincheras

Una noche de 1914 un espíritu de paz y fraternidad logró que los estruendosos ruidos de los cañones bélicos se silenciaran. Esto debido a que los soldados que participaron durante la primera guerra mundial abandonaron sus armas y corrieron a abrazarse en medio del campo de batalla.
Los cadáveres se acumulaban hasta alcanzar más de un metro. Por su parte, los soldados vivían entre el calvario de las fuertes heladas, piojos, inundaciones, infecciones y el hambre. Sumado a esto, los bombardeos, los asaltos, etc.
En medio de todo este infierno, la guerra, que tradicionalmente había sido una operación de maniobras, se petrificó.
La navidad de 1914 se colmó de una paz inusual. Los ingleses advirtieron que varias luces comenzaban a encenderse en líneas enemigas. Al principio no se explicaban lo que ocurría. Alguien se dio cuenta que los alemanes estaban preparando arbolitos de pascua. Cerca de las 12 se escucharon coros entonando la tradicional canción navideña: "Noche de paz, noche de amor".

Cada vez que los alemanes concluían una canción, sus enemigos ingleses los aplaudían. Los británicos, entusiasmados con la celebración, improvisaron sus propios coros y así dejaron de escucharse disparos en todo el mundo.
Sin duda alguna, un hecho que ha dejado huella, pues los seres humanos somos nobles por naturaleza.

Y tú... ¿harías una tregua con tus enemigos?

No hay comentarios:

Publicar un comentario