martes, 12 de julio de 2011

Metiendo mi cucharon con el corazón.

Uno de los factores que afectan al ser humano es la carencia de dinero; el desempleo y la inseguridad que actualmente vivimos, estos factores nos alejan de la paz interior, la individual; algunos somos sobrevivientes sin delinquir y otros son como verdaderos depredadores del hombre y estos nos alejan de la paz social…la paz mundial.
Ahora bien, nos preocupamos por el dinero aunque sabemos que ese es solo una herramienta, un medio para alcanzar un fin, en realidad lo que queremos conseguir es la felicidad, seguridad en nuestras vidas, algo de alegría y tranquilidad, y estas   afortunadamente son gratis, el dinero no puede comprarlas, entonces hemos de iniciar por buscarlas en nuestro interior, para atenuar a esos depredadores del hombre; tales como las guerras, los cárteles, los roba carros, asaltantes , etc y así aspirar a una  paz colectiva.
La paz y el estrés están íntimamente asociados, con estrés no hay paz, aquí lo importante es la reacción de nuestra libre voluntad para elegir; estrés o confianza, miedo o amor, ansiedad o tranquilidad.
Si pudiéramos relacionarnos con los demás con amor y compasión y no nos preocupara lo que recibimos a cambio, lo que se fuera o no a conseguir, nuestras vidas estarían llenas de alegría, el amor es el antídoto contra la intranquilidad, sin embargo en este mundo  violento, avaricioso y con odio parece difícil amar en forma incondicional a quienes se encuentran a nuestro alrededor, conseguirlo constituye una lección espiritual  que supone un gran reto; si pudiéramos amar así, sin condiciones, si siempre fuéramos conscientes de nuestra verdadera naturaleza espiritual, si no esperáramos nada a cambio   por nuestras acciones compasivas y voluntarias, si pudiéramos liberarnos de lo apegos emocionales a las cosas materiales, entonces nunca más sufriríamos , no nos atormentaría ese temor prolongado e insano en el que nos encontramos en tantos momentos.  Solo entonces nuestros días y noches  estarán llenos de tranquilidad y alegría, conseguiremos la tan anhelada Paz Interior, que es tan solo el inicio hacia una Paz Colectiva.
 -OHG-



lunes, 11 de julio de 2011

Navidad en las trincheras

Una noche de 1914 un espíritu de paz y fraternidad logró que los estruendosos ruidos de los cañones bélicos se silenciaran. Esto debido a que los soldados que participaron durante la primera guerra mundial abandonaron sus armas y corrieron a abrazarse en medio del campo de batalla.
Los cadáveres se acumulaban hasta alcanzar más de un metro. Por su parte, los soldados vivían entre el calvario de las fuertes heladas, piojos, inundaciones, infecciones y el hambre. Sumado a esto, los bombardeos, los asaltos, etc.
En medio de todo este infierno, la guerra, que tradicionalmente había sido una operación de maniobras, se petrificó.
La navidad de 1914 se colmó de una paz inusual. Los ingleses advirtieron que varias luces comenzaban a encenderse en líneas enemigas. Al principio no se explicaban lo que ocurría. Alguien se dio cuenta que los alemanes estaban preparando arbolitos de pascua. Cerca de las 12 se escucharon coros entonando la tradicional canción navideña: "Noche de paz, noche de amor".

Cada vez que los alemanes concluían una canción, sus enemigos ingleses los aplaudían. Los británicos, entusiasmados con la celebración, improvisaron sus propios coros y así dejaron de escucharse disparos en todo el mundo.
Sin duda alguna, un hecho que ha dejado huella, pues los seres humanos somos nobles por naturaleza.

Y tú... ¿harías una tregua con tus enemigos?