domingo, 7 de agosto de 2011

Indiferencia Social

Es usual que cuando se menciona la palabra paz sea asocie con su contra parte guerra, por lo que también se deriva en pensar  como sería si no existiesen , tendríamos un ambiente de tranquilidad y armonía ,claro que no es así, puesto que aún continúan las batallas inclusive las internas, las personales , en donde están de por medio las condiciones de nuestros hábitos familiares, culturales y de la aceptación consciente de nuestra verdadera naturaleza espiritual; estas batallas internas nos ocupan durante toda nuestra vida asociadas con las leyes vigentes de la sociedad, generando inquietud, intranquilidad, preocupación ,etc., es decir, si no  libramos con sabiduría nuestras guerras internas nos alejamos del amor, de la ayuda espontánea y desinteresada, del equilibrio y la calidez y del sendero espiritual.
Algo que genera una especie de trampa y engaño es mostrar  indiferencia, ¿Cómo es esto? Al estar sentado por horas y horas conectados cibernéticamente o bien con las orejas tapadas con nuestros audifonitos de nuestro celular o IPad,  perdidos en cualquiera de los montones de melodías de nuestra lista personalizada, intensificando así nuestro asilamiento a nuestro entorno, puesto que aún cuando se tiene una interacción con una persona cara a cara pero con los oídos tapados se ofrece una rápida excusa para tratar a la otra persona con desdén, con un supuesto despiste, mirando a las personas sin atención, como si fueran un objeto, en vez de tener un reconocimiento real,  y se siente mas relacionado e identificado con el artista, con la banda, con la música a la que se la pasa enchufado la mayor parte del día.
Es necesario tomar consciencia de nuestra participación en la sociedad, siendo seres útiles en todo momento, enriqueciendo nuestras virtudes y valores morales, nos podemos apoyar en actividades deportivas y recreativas sanas , fomentando las relaciones interpersonales de una forma armoniosa, no solo con nuestros amigos, sino también con nuestra familia que en ocasiones también son victimas de nuestra indiferencia.
¿Qué haces tu para no caer en esta indiferencia?

jueves, 4 de agosto de 2011

El respeto al derecho ajeno es la paz

Ya lo dijo Benito Juárez: "entre los individuos, como entre las Naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz". Pero primeramente definamos ¿qué es esl respeto?
Esta palabra significa "atención o consideración". Es tratar a alguien de acuerdo a su dignidad.
Todas las personas poseemos una dignidad por el simple hecho de ser personas. Por eso, todo hombre debe recibir un trato adecuado en cualquier contexto de su vida.
Por ejemplo: los padres, los ancianos, los niños, las autoridades, todos merecemos ser respetados, desde nuestras ideologías hasta nuestra manera de actuar.
El respeto no significa dejar a los demás que hagan lo que les venga en gana. Hay cosas que de deben corregir.
La difamación, las burlas, las rebeldías, entre otras, son faltas de respeto graves, faltas que generan violencia o enfrentamientos.
En cambio, el respeto permite que la sociedad viva en paz. Por ello, acepta y comprende la forma de ser de cada persona. Si quieres ser respetado... ¡No hagas a otros lo que no quieres para ti!


martes, 12 de julio de 2011

Metiendo mi cucharon con el corazón.

Uno de los factores que afectan al ser humano es la carencia de dinero; el desempleo y la inseguridad que actualmente vivimos, estos factores nos alejan de la paz interior, la individual; algunos somos sobrevivientes sin delinquir y otros son como verdaderos depredadores del hombre y estos nos alejan de la paz social…la paz mundial.
Ahora bien, nos preocupamos por el dinero aunque sabemos que ese es solo una herramienta, un medio para alcanzar un fin, en realidad lo que queremos conseguir es la felicidad, seguridad en nuestras vidas, algo de alegría y tranquilidad, y estas   afortunadamente son gratis, el dinero no puede comprarlas, entonces hemos de iniciar por buscarlas en nuestro interior, para atenuar a esos depredadores del hombre; tales como las guerras, los cárteles, los roba carros, asaltantes , etc y así aspirar a una  paz colectiva.
La paz y el estrés están íntimamente asociados, con estrés no hay paz, aquí lo importante es la reacción de nuestra libre voluntad para elegir; estrés o confianza, miedo o amor, ansiedad o tranquilidad.
Si pudiéramos relacionarnos con los demás con amor y compasión y no nos preocupara lo que recibimos a cambio, lo que se fuera o no a conseguir, nuestras vidas estarían llenas de alegría, el amor es el antídoto contra la intranquilidad, sin embargo en este mundo  violento, avaricioso y con odio parece difícil amar en forma incondicional a quienes se encuentran a nuestro alrededor, conseguirlo constituye una lección espiritual  que supone un gran reto; si pudiéramos amar así, sin condiciones, si siempre fuéramos conscientes de nuestra verdadera naturaleza espiritual, si no esperáramos nada a cambio   por nuestras acciones compasivas y voluntarias, si pudiéramos liberarnos de lo apegos emocionales a las cosas materiales, entonces nunca más sufriríamos , no nos atormentaría ese temor prolongado e insano en el que nos encontramos en tantos momentos.  Solo entonces nuestros días y noches  estarán llenos de tranquilidad y alegría, conseguiremos la tan anhelada Paz Interior, que es tan solo el inicio hacia una Paz Colectiva.
 -OHG-



lunes, 11 de julio de 2011

Navidad en las trincheras

Una noche de 1914 un espíritu de paz y fraternidad logró que los estruendosos ruidos de los cañones bélicos se silenciaran. Esto debido a que los soldados que participaron durante la primera guerra mundial abandonaron sus armas y corrieron a abrazarse en medio del campo de batalla.
Los cadáveres se acumulaban hasta alcanzar más de un metro. Por su parte, los soldados vivían entre el calvario de las fuertes heladas, piojos, inundaciones, infecciones y el hambre. Sumado a esto, los bombardeos, los asaltos, etc.
En medio de todo este infierno, la guerra, que tradicionalmente había sido una operación de maniobras, se petrificó.
La navidad de 1914 se colmó de una paz inusual. Los ingleses advirtieron que varias luces comenzaban a encenderse en líneas enemigas. Al principio no se explicaban lo que ocurría. Alguien se dio cuenta que los alemanes estaban preparando arbolitos de pascua. Cerca de las 12 se escucharon coros entonando la tradicional canción navideña: "Noche de paz, noche de amor".

Cada vez que los alemanes concluían una canción, sus enemigos ingleses los aplaudían. Los británicos, entusiasmados con la celebración, improvisaron sus propios coros y así dejaron de escucharse disparos en todo el mundo.
Sin duda alguna, un hecho que ha dejado huella, pues los seres humanos somos nobles por naturaleza.

Y tú... ¿harías una tregua con tus enemigos?