Es usual que cuando se menciona la palabra paz sea asocie con su contra parte guerra, por lo que también se deriva en pensar como sería si no existiesen , tendríamos un ambiente de tranquilidad y armonía ,claro que no es así, puesto que aún continúan las batallas inclusive las internas, las personales , en donde están de por medio las condiciones de nuestros hábitos familiares, culturales y de la aceptación consciente de nuestra verdadera naturaleza espiritual; estas batallas internas nos ocupan durante toda nuestra vida asociadas con las leyes vigentes de la sociedad, generando inquietud, intranquilidad, preocupación ,etc., es decir, si no libramos con sabiduría nuestras guerras internas nos alejamos del amor, de la ayuda espontánea y desinteresada, del equilibrio y la calidez y del sendero espiritual.
Algo que genera una especie de trampa y engaño es mostrar indiferencia, ¿Cómo es esto? Al estar sentado por horas y horas conectados cibernéticamente o bien con las orejas tapadas con nuestros audifonitos de nuestro celular o IPad, perdidos en cualquiera de los montones de melodías de nuestra lista personalizada, intensificando así nuestro asilamiento a nuestro entorno, puesto que aún cuando se tiene una interacción con una persona cara a cara pero con los oídos tapados se ofrece una rápida excusa para tratar a la otra persona con desdén, con un supuesto despiste, mirando a las personas sin atención, como si fueran un objeto, en vez de tener un reconocimiento real, y se siente mas relacionado e identificado con el artista, con la banda, con la música a la que se la pasa enchufado la mayor parte del día.
Es necesario tomar consciencia de nuestra participación en la sociedad, siendo seres útiles en todo momento, enriqueciendo nuestras virtudes y valores morales, nos podemos apoyar en actividades deportivas y recreativas sanas , fomentando las relaciones interpersonales de una forma armoniosa, no solo con nuestros amigos, sino también con nuestra familia que en ocasiones también son victimas de nuestra indiferencia.
¿Qué haces tu para no caer en esta indiferencia?

